Nacieron en el barrio de Aluche, hace exactamente un año, para denunciar los controles callejeros de identidad a inmigrantes. Hoy se extienden a otras zonas de la Madrid como Oporto, Usera y Lavapiés.
Asad camina rumbo al patrullero, con la expresión resignada y su mirada fija en el suelo. Está escoltado por dos agentes de la Policía Nacional, en plena plaza de Tirso de Molina, en el corazón del madrileño barrio de Lavapiés. Este ciudadano marroquí acaba de ser interrogado en un control callejero de identificación de personas. A punto de entrar al móvil policial, tres hombres y dos mujeres aparecen en el lugar y advierten a los vecinos que pasan por allí que estos procedimientos, en su opinión, son irregulares. Uno de ellos hasta se anima a comunicárselo a los policías, mientras sus compañeros apuntan datos en una libreta.
Manifestación en Aluche contra los CIE´s
La escena puede repetirse en cualquier punto de la ciudad. Al menos tres veces a la semana, un grupo cada vez más numeroso de personas emprenden por las calles de Madrid una tarea peculiar, no exenta de riesgos. Con chalecos reflectantes, organizados en células de entre cinco y diez integrantes, se subdividen las áreas urbanas para "peinar" las calles de la ciudad, con un objetivo definido: documentar las redadas policiales contra los inmigrantes. Estos voluntarios (muchos son españoles, catedráticos y universitarios) que se han autodefinido como integrantes de las Brigadas Vecinales de Observación de Derechos Humanos provienen de diversas plataformas vecinales y sociales.
La idea nació hace exactamente un año en el madrileño barrio de Aluche, uno de los más habitados por los inmigrantes y, en poco tiempo, ha ganado no pocos adeptos. Cada vez más vecinos de Madrid se apuntan a esta iniciativa, que busca detener los polémicos controles policiales de identidad a los extranjeros. Los brigadistas "patrullan", en distintos horarios, por el día y por la noche, los puntos más calientes de la capital donde transitan la mayor cantidad de extranjeros.
"El objetivo es observar, documentar y denunciar los controles arbitrarios que está efectuando la Policía. No podemos evitar las redadas, pero sí dar a conocer lo que está sucediendo", cuenta Andrea, una de las impulsoras de la iniciativa, que ya se ha expandido a los distritos de Tetuán, Carabanchel y Embajadores, entre tantos otros.
En plena acción. Los brigadistas han grabado un vídeo, en el que explican su iniciativa. También se les observa durante uno de sus recorridos por las calles de Madrid. Ellos mismos describen cómo actúan e invitan a otros vecinos a participar en las brigadas.TALLERES DE FORMACIÓN.- Antes de sus salidas, los brigadistas asisten a talleres de formación, que tienen una fase jurídica y otra práctica sobre cómo documentar los controles callejeros. Según comentan los integrantes de las Brigadas Vecinales, la mayoría tiene una media de entre 22 y 36 años. Pero también se han apuntado a los talleres personas que incluso superan los 70 años.
Los cursos que capacitan a los futuros brigadistas se celebran en entidades ligadas a la inmigración, como la Casa de Uruguay, situada en Aluche, por ejemplo. "Nuestra misión no es obstaculizar de ninguna manera el procedimiento policial. No podemos entorpecer la labor de las Fuerzas de Seguridad, porque sería un delito. Pero estamos preparados para apuntar y registrar, en la medida de nuestras posibilidades, los controles arbitrarios a extranjeros, impulsados por su color de piel, motivos raciales o apariencia, las acciones injustificadas por las que son derivados a los Centros de Internamiento, las condiciones en las que se efectúan los requerimientos de documentación y otros motivos", afirma Andrea.
El lema que portan los brigadistas en su chalecos fluorescentes, también presente en las pegatinas y folletos de información que reparten a los vecinos, resume de manera explícita sus intenciones: "Brigadas Vecinales de Observación de Derechos Humanos: Vigilando a los vigilantes".
| Apuntan el día, la hora y el lugar del procedimiento, además de documentar la matrícula del vehículo policial, buscar testigos y difundir entre vecinos sus acciones |
Según datos del Sindicato Unificado de Policía (SUP), este año terminará con una cifra en aumento, o al menos similar, de controles callejeros a extranjeros, en relación con 2009: nada menos que una media de 1.200 identificaciones al mes. Esa cifra tiene un escalofriante antecedente: en 2009 se detuvieron a 445.000 inmigrantes en Madrid, casi la mitad de los extranjeros que viven en toda la región.
Por el momento, los artífices de esta campaña se aprestan a clasificar la documentación que van recopilando en distintos apartados, a los que añaden hasta bocetos de mapas con los puntos negros urbanos de las redadas policiales. Un grupo específico se encarga de ordenar la información.
Los voluntarios que impulsan esta campaña no tienen dudas. Consideran que la política del Gobierno y el Ministerio de Interior de realizar de forma sistemática y constante controles policiales de identidad a las personas DIFUSIÓN PÚBLICA.- El objetivo, "de manera inminente", según cuentan, es presentar esos documentos a la opinión pública, sobre lo que consideran un despropósito de las órdenes dictadas por el Ministerio del Interior, y ejecutadas por las delegaciones de Gobierno de diversas comunidades autónomas, como Madrid, Barcelona y Valencia. "Nuestro lema es ‘No a las redadas racistas en nuestros barrios. Ninguna persona es ilegal’", cuentan los artífices de la iniciativa.
Los voluntarios que impulsan esta campaña no tienen dudas. Consideran que la política del Gobierno y el Ministerio de Interior de realizar de forma sistemática y constante controles policiales de identidad a las personas "con perfil no español", vulnera los más elementales derechos humanos. "Es una práctica degradante que va en aumento y, tristemente, está cada vez más consolidada", afirman los brigadistas.
Desde su convicción de la ilegitimidad de esta actuación, que consideran discriminatoria, las Brigadas nacieron como respuesta organizada y colectiva, que busca "evidenciar esta injusticia y practicar la ayuda mutua y la solidaridad, rompiendo con la indiferencia para forzar el fin de esta política".
| Cada grupo de brigadistas tiene un mínimo de cinco integrantes. Dos documentan el control, otros dos son los interlocutores ante la Policía, y un quinto permanece alerta |
Además de la observación directa de las prácticas policiales, pretenden que sus actuaciones también sean eficaces desde el punto de vista social y jurídico (ofrecen asesorías gratuitas en la materia, con la colaboración de otros colectivos sociales).
En la planificación de las Brigadas, sus artífices copiaron la fórmula de países como Estados Unidos, donde los Cop Watch (en inglés, "mirar a policías") son grupos de civiles que intentan documentar las labores policiales o de otras fuerzas de seguridad, para garantizar los derechos fundamentales de las personas.
A pesar de los esfuerzos, los brigadistas se enfrentan a una titánica pelea. En Madrid hubo 13.278 órdenes de expulsión de extranjeros en 2009, lo que supuso un incremento del 25% respecto a 2008. Este ejercicio, según adelantan portavoces de los sindicatos policiales antes citados, acabará con un nuevo incremento, aunque aún no han terminado de confeccionar las cifras finales.
El mínimo de brigadistas que salen a la calle debe ser de cinco integrantes por grupo. Cuando presencian en los espacios públicos un control policial que interpretan discriminatorio o irregular, dos son los encargados de documentar las acciones policiales o de los vigilantes de seguridad.CINCO COMO MÍNIMO.- El mínimo de brigadistas que salen a la calle debe ser de cinco integrantes por grupo. Cuando presencian en los espacios públicos un control policial que interpretan discriminatorio o irregular, dos son los encargados de documentar las acciones policiales o de los vigilantes de seguridad. Apuntan hora, día, lugar, matrículas de coches policiales (si es el caso) y, si pueden, recogen testimonios de testigos. Pero nunca utilizan material audiovisual.
Otro brigadista se erige como interlocutor ante los agentes, ya que su tarea no sólo se limita a presenciar los acontecimientos. Intenta comunicar que el procedimiento que llevan a cabo los uniformados puede llegar a vulnerar los derechos del inmigrante. Una cuarta persona apoya a éste, y un quinto brigadista observa la situación "desde afuera", por si la Policía llega a obstruir o condicionar las tareas antes mencionadas y por si sus compañeros tienen algún tipo de problema.
"La necesidad es la de hacer una denuncia en la calle. Aluche y Lavapiés fueron los barrios pioneros donde llevamos adelante esta idea. Pero ahora se han sumado muchísimos otras zonas, como Oporto, Urgel, Villaverde, Usera, Ciudad Lineal, Tetuán… En todos esos distritos hay gente que trabaja en y para las Brigadas", asegura otro vecino que participa activamente en esta iniciativa, pero prefiere mantener su nombre en el anonimato.
Implicar a más vecinos de los barrios es otra de las finalidades. A ellos se les informa cómo y cuándo se realizan estos controles, y se les invita a participar de los talleres. Además, ellos pueden denunciar anónimamente si advierten redadas injustificadas, a través de formularios que reparten por las calles y en los locutorios.
No es casualidad que muchos integrantes de los grupos provengan del ámbito universitario. La labor de investigación, sociológica y a pie de calle es uno de los pilares del movimiento. Pero su trabajo, claro, presenta una infinidad de dificultades. "Hay momentos en que la Policía te deja apuntar y documentar los procedimientos. Hubo veces que hasta nos han llegado a admitir que sus controles eran racistas. Pero en muchos casos, todo se complica. Nos piden identificaciones y hasta nos acusan por considerar que obstruimos su tarea. De todas formas, en general están un poco a la espera. Muchos no saben bien cómo actuar porque somos un movimiento relativamente nuevo", afirma Andrea.
| En Madrid hay una media de 1.200 identificaciones en las calles al mes. Este año, según los sindicatos policiales, la cifra aumentará |
Hay un trasfondo inevitable que los brigadistas comparten en su cruzada con otros movimientos sociales y de derechos humanos: el cierre de los polémicos Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), donde van a parar cientos de personas que son detenidas en los controles que ellos denuncian. El pasado 18 de diciembre todo el pleno de brigadistas participó en Madrid, junto a una decena de organizaciones sociales, ONG y colectivos, en una manifestación en el Día Internacional de las Personas Migrantes. El motivo fue reclamar el cierre definitivo de los CIE, bajo la consigna "Por un mundo sin muros". "Los CIE son verdaderas cárceles donde miles de inmigrantes, que no han cometido delito alguno, son encarcelados únicamente por una irregularidad administrativa: no tener la documentación que se les exige para residir y trabajar en España", señala Pedro, uno de los brigadistas más veteranos del movimiento, que también participó en la manifestación.
Hubo protestas simultáneas en Valencia, Málaga, Motril, Granada, Algeciras y Barcelona.MARCHAS SIMULTÁNEAS. Hubo protestas simultáneas en Valencia, Málaga, Motril, Granada, Algeciras y Barcelona. Precisamente en la Ciudad Condal también han comenzado a tomar fuerza movimientos que quieren seguir los pasos de las Brigadas de Madrid. Con el rótulo "Estamos en redadas", organizaciones sociales ya han comenzado a estructurarse para documentar los controles. "Estaríamos encantados de que nuestras acciones se trasladasen a otras comunidades autónomas y que sean más amplias. Por ahora, sólo estamos organizados en Madrid, pero ya han contactado con nosotros colectivos sociales que se preocupan por temas similares. En Barcelona, Ciudad Real y Valencia, entre otros, quieren hacer algo similar a lo nuestro. Las redadas también son moneda recurrente", cuenta Andrea.
Después de Madrid, entonces, ¿qué ciudad encontrará brigadistas en sus calles? Sus chalecos reflectantes, según anuncian, podrían comenzar recorrer la geografía española en un futuro no tan lejano. Allí donde la inmigración lo requiera, ellos sueñan con llegar para continuar con una cruzada tan polémica como peculiar... e inevitablemente de riesgo.
* brigadasvecinales-ddhh.blogspot.com
Consejos prácticos:
>> Los inmigrantes deben tener en cuenta que la Policía está facultada para parar y pedir la documentación de una persona en la calle.
>> La persona requerida en un control está obligada a enseñar algún tipo de documentación que acredite su identidad.
>> Acreditar un domicilio. Para evitar problemas, es conveniente acreditar un lugar de residencia o domicilio conocido en la ciudad.
>> En caso de un traslado a comisaría toda persona tiene derecho a un abogado, ya sea uno de su confianza o uno de oficio. No está obligado a declarar hasta que el letrado se presente en el lugar.
Fotos: Eloy Salazar y Brigadas vecinales
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