Monday, May 21st

Ultima Actualizacion:08:22:53 AM GMT

Estás aquí:

Alejandro Landes presenta su nueva película, "Porfirio"

E-mail Imprimir PDF

Su película "Porfirio" no deja de cosechar buenas críticas y premios allá donde se estrena. Basada en los hechos reales del 12 de septiembre de 2005, en Colombia, cuando un hombre en silla de ruedas secuestró un avión para llamar la atención del Presidente. Porfirio, o el “aeropirata” como se le conoció, da vida a Porfirio


porfirio

T_¿Por qué decidió hacer una película sobre este acontecimiento?
Leí una reseña muy chica en el periódico, y tomé la decisión. Fue muy instintivo. Cuando llegué, tres meses después de haber secuestrado el avión, él ya cumplia una larga condena de arresto domiciliario. Ahora al verla, me doy cuenta de que tal vez me gustaba la singularidad de la historia: que pasa de todo y no pasa nada. Arranca y termina en el mismo punto. Es una cárcel metafórica. El cuerpo atrapa el alma. Algo muy católico: castigar el cuerpo para llegar al alma. Finalmente, Porfirio vive esos grados de cárcel: la casa, el cuerpo, el alma...
T_En un inicio, el propio protagonista no quiso saber nada, ¿cómo lo convenció?
No tuve que hacerlo, para cuando llegué, él ya no era noticioso, los periodistas lo habían dejado en paz. Y quería recuperar ese protagonismo de ser conocido, de llamar la atención. El crimen mermó mucho su personalidad y de alguna manera necesitaba recomponer su identidad.
T_¿Qué le supuso a Porfirio actuar en su propia película?
Es un filme muy realista pero, sin embargo, las cosas que ves sólo existen en la pantalla: la chica no es su novia; el hombre que le arregla la silla, nunca le conoció; el que le vende las granadas, tampoco; él no vive en esa casa... Da apariencia de que es real, pero todo está dibujado y dialogado. Esa es la maravilla.
T_¿Qué pretende decir con esta película?
No filmo para transmitir mensajes, ni verdades. Más bien es un proceso de exploración que produce sensaciones.
T_Pero sí se habla mucho del conflicto armado en Colombia.
Sin duda, el contexto social está presente, pero no tengo un mensaje sobre él, sino que es parte de la realidad. Y no deja de ser algo que me conmueve y me interesa. Es una película política, pero sin querer hacer proselitismo.

 



Añade tu comentario


Gracias
Revista Toumaï on Facebook