Vuelve con un nuevo libro, donde reflexiona sobre cómo las novelas son algo más que simple entretenimiento, ya que son esenciales para la evolución humana. Para este mexicano, que apenas necesita ya presentación, la literatura es fundamental para comprender la realidad
Mide mucho las palabras que va a pronunciar. Se nota que lleva muchas entrevistas a sus espaldas y que es ya uno de esos escritores mediáticos que le llaman para asistir a jornadas, ponencias y escribir artículos en periódicos nacionales. Sin embargo, Jorge Volpi logra sacar tiempo para seguir publicando y avanzar en su perspectiva de la vida. Sin desvelar nada sobre su próxima novela, ya se puede comprar en las librerías su último ensayo, Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción.
TOUMAÏ_ Le interesa mucho la ciencia, de hecho, de pequeño quiso ser físico. Aún así, ¿este ensayo parece más propio de un científico que de un escritor?
JORGE VOLPIi_ Creo que en algún momento casi todos los que nos dedicamos a la creación nos preguntamos qué hacemos. La mayoría de escritores responde en términos literarios. Y yo quería hacer lo mismo, pero desde un punto de vista científico. Quise preparar un libro que fuera al mismo tiempo un ensayo literario y uno de divulgación científica.
T_ Pero, ¿por qué este tema?
JV_ Estaba con una novela anterior en donde uno de los personajes, la mujer, era experta en inteligencia artificial y empecé a leer algunas cosas. Eso me llevó al cerebro. De pronto, me encontré con uno de los campos de investigación más apasionantes actualmente. Sin embargo, no hay ningún texto que relacione los nuevos descubrimientos de las ciencias cognitivas con la literatura.
T_ ¿Qué diferencia encuentra con una novela?
JV_ Siendo un escritor de literatura, la novela descansa sobre los personajes, en cambio, el ensayo por más que uno quiera darle un toque lúdico o juguetón tiene un carácter de búsqueda de resultados. Te vas planteando ciertas hipótesis e intentas comprobarlas. Entonces, escribo para acabar de entender las cosas o, al menos, saber en dónde estoy, y qué preguntas me debo plantear.
T_ Comprender el mundo a través de los libros. Y la hipótesis que subraya: “Si la ficción es una herramienta tan poderosa para explorar la naturaleza (…) es porque la ficción también es realidad”. ¿Hasta qué punto sabemos si la mente nos engaña?
JV_ El libro intenta entender qué pasa en el cerebro con la ficción y otros fenómenos relacionados como la inteligencia, la empatía o la memoria. El cerebro no está hecho para recordar, sino para predecir el futuro, esa es su función principal. Cuando lo queremos utilizar como una biblioteca o un archivo nos equivocamos. Almacena recuerdos de tal manera que pueda convertirlos en patrones, más o menos generales, que luego sirvan para confrontarlos ante nuevas situaciones. El olvido es un mecanismo de adelgazamiento necesario de los recuerdos. Quisiéramos recordarlo todo, todo el rato, pero no es así. El cerebro confunde constantemente los recuerdos, los modifica, los trastoca, no le queda más remedio. Y todo esto influye a la hora de crear literatura que finalmente se basa en buena medida en la memoria.
T_ ¿Qué papel juegan entonces las fotografías?
JV_ No ayudan mucho. La gente ya no recuerda, sino que se basa en nuestros archivos. Los seres humanos hemos inventado la memoria artificial: los libros, las bibliotecas, las videotecas, Internet... es nuestra memoria ampliada.
T_ ¿Utiliza mucho esas tecnologías?
JV_ Sí, soy muy tecnológico.
T_ Y la famosa pregunta, ¿nos quedaremos sin libros?
JV_ Creo que sí. Sé que es muy polémico pero, a la larga, el libro electrónico sustituirá al de papel.
T_ ¿Todo?
JV_ Pues sí. Quedará para las cinco personas que les gusta, que tienen que olerlo y tocarlo... pero, en realidad, las ventajas del libro electrónico son ya y van a ser tan apabullantes que no veo porque no va a haber una migración general.
"El cerebro confunde constantemente los recuerdos, los modifica, los trastoca, no le queda más remedio. Y todo esto influye a la hora de crear literatura que finalmente se basa en buena medida en la memoria."
T_ ¿De cuánto tiempo habla?
JV_ No mucho, entre 5 y 10 años. Eso no quiero decir que en este periodo se acaben los libro, pero sí va a modificarse por completo el consumo de literatura y de textos, como ya se transformó radicalmente el de la música. Ya sólo hay tiendas de discos para los fetichistas.
T_ Cuando hay tantos problemas en la vida real, como ahora con la crisis, ¿sirven los libros como un refugio?
JV_ Hay quien lo utiliza así, pero, la literatura es lo contrario: un lugar que puede invitarnos a reflexionar sobre el porqué hemos llegado a este punto, qué soluciones ha habido en el pasado o cómo se comportan las personas en estos momentos. Es una manera de comprender mejor la realidad y de reaccionar frente a ella. Pensemos en la crisis actual: es producto esencialmente de la avaricia y del egoísmo. Todos teníamos casas propias, hipotecas, los ejecutivos de los bancos y de los fondos de inversión enriqueciéndose al máximo, eliminando todas las restricciones legales... todo eso está en los libros.
T_ ¿Y qué cree que va a ocurrir?
JV_ Todas las crisis se acaban, eso está muy claro, aunque cuando la estamos sufriendo parece que es interminable. Nací en el 68, en México, tengo 43 años, y allí he vivido las crisis del 76, del 82, del 88, del 94, del 98 y del 2007-2008. Claro, para España es la primera en veinte años, y sienten que se termina el mundo.
T_ Siempre tropezamos en la misma piedra.
JV_ Pero también algo aprendemos. Hay lecciones que ya se pueden ir sacando de todo lo que se hizo mal durante veinte años de bonanza artificial, de desregularización, de egoísmo y ambición. Y ahora hay que cambiarlo. Aunque ciertamente en el caso de Europa veo que no aprenden nada. Nosotros que hemos pasado siete crisis en los últimos cuarenta años, sabemos que las medidas para resolverlas no son reducir gasto y déficit. Nunca han funcionado. La ortodoxia de Berlin apuesta por que todos deban recortar, aunque la economía se pare por más tiempo.
T_ El filósofo J. A. Marina habla que son los intelectuales los que deben abanderar el cambio. Ser críticos para seguir avanzando.
JV_ No creo que debamos guiar a nadie, pero sí ser críticos. Lo que corresponde es serlo frente a la ideología dominante. Ahora dicen que no hay ideología, sino tecnócratas que manejan la economía, pero no es cierto todo tiene un componente político.
T_ Lleva el peso de ser catalogado como uno de los diez nuevos escritores latinos de esta época. ¿Cuándo dejará de ser la nueva cara para ser una consagrada?
JV_ Siempre es gracioso como ha aumentado la juventud literaria. Juan Villoro sigue siendo un escritor joven y me lleva diez años. Ahora el margen es que eres una nueva cara si tienes menos de 55 años.
T_ Conforme van pasando los años es muy importante saber escoger el tema de la novela porque ya no quedan tantas por escribir, ¿qué es lo próximo en lo que se centrará?
JV_ A todos nos queda muy poco tiempo. Pero bueno, uno se va influenciando de ideas, y éstas compiten entre sí, evolutivamente, pelean unas con otras, y se van apoderando hasta que se convierten en obsesiones. Llegan a un punto tal que dejas de lado las otras y ahí es cuando sale el libro.
Gracias










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