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Juan Diego Botto y su nueva película: "Silencio en la nieve"

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Tiene una mirada seductora que le ha abierto las puertas del mundo de la interpretación. Ha triunfado tanto en el cine como en el teatro, ha escrito guiones, dirigido proyectos y producido películas. Juan Diego Botto no ha dejado de crecer como actor y como persona. Tiene la curiosidad intacta.


Desde que dejó su Argentina natal cuando tenía 4 años, se ha formado y ahora sus personajes tienen más robustez y brillan con luz propia. El día 20 se estrena su nueva película, Silencio en la nieve, del director Gerardo Herrero. Bajo el telón de fondo de la División Azul (aquellos soldados enviados por Franco que en 1943 viajaron a Rusia para ayudar al Ejército de Hitler en el frente soviético), la película utiliza este contexto para narrar un thriller trepidante que atrapa al espectador.

TOUMAÏ_ El rodaje debió ser muy duro, ¿cómo lo vivió?
JUAN DIEGO BOTTO_  Sí, lo fue. Durante la primera semana, casi siempre estábamos a -25 o -20 grados. El primer día en cinco minutos ya tenía los pies congelados y apenas podía hablar... pero, al final, te acostumbras.

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T_ Viendo cómo trabajasteis  vosotros, era inimaginable pensar cómo vivieron los soldados de la División Azul.
JDB_ A todos nos resultaba incomprensible, además ellos vestían una chaqueta de lana y unos zapatos de baja calidad. Creo que les mató más el frío que la guerra.

T_ Impresiona esas condiciones aún sabiendo que algunos no estaban realmente convencidos de la causa, como quizás se insinúa en el sargento Andrade, su personaje
.
JDB_ Hablé mucho con Gerardo (Herrero, el director) porque pensaba que teníamos que dar alguna pista más. Sin embargo, él estaba convencido de esa ambigüedad, con lo que todo el trabajo daba igual ya que no aparece. Creo que es quizás el personaje que he interpretado del que menos cosas sé.

T_ Entonces, ¿cómo lo preparó?
JDB_ Me inventé ideas para tener elementos donde sujetarme. Pensé que era un detective que había sido inspector de policía durante la República, y por el mero hecho de haberlo sido, tenía que pagar. Doy ahí un par de pistas, pero son tan sutiles que es imposible decantarse.

T_ ¿Investigó mucho sobre la División Azul?
JDB_ Sí, leímos bastante. Son siempre divertidos estos temas y, éste, además, muy desconocido. Realmente es un episodio muy curioso de la historia de España.

T_ ¿Curioso?
JDB_ Sí, llevamos toda la vida viendo películas de nazis, que son los malos, y nosotros tuvimos un Ejército que luchó a su lado.

T_ Y aún a pesar de este tema tan delicado, ¿ha seguido adelante? ¿Ha rechazado algún papel por su forma de pensar?
JDB_ No, no, porque es una parte de la historia del país. Es bueno contarla, cuánto más sepamos de ella, mejor. Lo que nunca haría es hacer propaganda de un filme nazi. Además Silencio en la nieve es, sobre todo, un thriller donde el contexto es más bien una excusa argumental que materializa el sinsentido de ese momento. Mi personaje investiga cuatro crímenes en medio de una guerra donde  murieron millones de personas.

T_ ¿Cómo afecta esa situación a su personaje? (¡atención spoiler!)
JDB_
Como todo es absurdo se aferra a lo único que conoce: el sentido común, la lógica, las pistas y eso le impulsa a seguir adelante. De hecho la escena final cuando consigue averiguar quién es el asesino, no importa nada, porque le pegan un tiro y lo tiran a una fosa común con los demás muertos. Entonces, ¿para qué? Esa es un poco la conclusión.

“Llevamos toda la vida viendo películas de nazis, y nosotros tuvimos un Ejército que luchó a su lado”

T_ Sin querer comparar esta historia con la crisis económica, sí se puede hacer un símil entre la situación desoladora y el hecho de seguir creyendo en querer hacer las cosas bien.
JDB_
No es para nada igual. Ante todo, una guerra es la peor de las circunstancias posibles, y más una como fue la II Guerra Mundial. Ahora, al margen de eso, con respecto a la situación actual, mi opinión es, sí, es desoladora. El poder está en manos de ladrones, de los mercados, la democracia es una falacia, no decidimos las políticas que se van a llevar a cabo, no escogemos a los políticos que lo van a materializar. Les damos voz a unos señores que trabajan para otros que tienen mucho dinero y son los que marcan las pautas. Fue así con el anterior ejecutivo, y sigue siendo igual con éste.

T_ ¿Cree que vamos a salir?
JDB_
No, la situación va a empeorar. Europa va a entrar en recesión, porque no estamos en una época donde mande el sector productivo, sino el financiero, por lo cual la recesión, de momento, no importa. Entonces entraremos en una fase negativa con lo que se comprara menos, habrá más paro y menos industria.

T_ ¿Es muy pesimista?
JDB_
No, lo digo yo, lo acaba de explicar el nuevo ministro de Economía. No vamos a salir mientras se mantengan la políticas de lo que se ha llamado “ortodoxia económica”. La situación es comparable con la que vivió Argentina en 2001. Hasta esa fecha hizo todo lo que marcaba la Escuela de Chicago. Y fue a la crisis y, luego, a la bancarrota. Logró salir con una situación enormemente traumática como fue el Corralito, congelando las cuentas de todo el mundo para que el dinero no saliera del país y así rompiendo con esa ortodoxia. Partió con el Fondo Monetario Internacional, con el Banco Mundial, con la reducción del déficit, gastó dinero público endeudándose para generar empleo y, por ello, ahora mismo Argentina crece al 7% desde 2002.

T_ Esta película ha sido una apuesta arriesgada con una producción muy cuidada y un coste alto. ¿Con la actual situación del cine español cree que puede haber un retorno económico?
JDB_
Si lo supiera, sería millonario. Es broma, no lo sé. Creo que tiene una muy buena producción y muy inteligente. Los recursos están aprovechados al máximo. No tiene un presupuesto desorbitado, pero luce como una gran producción.  Y espero que el público lo valore.

botto1T_ Estamos en un momento en el que parece que el cine español baja y el latinoamericano sube. ¿Qué opina?
JDB_
Es una percepción, porque en realidad llegan los dos mejores filmes argentinos o mexicanos. Pero cuando vas allí te hablan del impresionante cine español porque se estrena la de Almodóvar o la de Armendáriz. La única diferencia es que es tan complicado producir en Latinoamérica que sólo se cuentan las historias que te va la vida en ello.

T_ Ha vivido en carne propia el ser inmigrante, ya que de pequeño se tuvo que venir a vivir a España. Ahora uno de los grandes problemas es que las segundas generaciones se sienten totalmente desconectadas. No son ni de aquí ni de allí. ¿Cómo lo vivió?
JDB_
Con la  conciencia de que mis raíces son una cosa inmensamente importante en mi vida. Tengo un vínculo muy fuerte con Argentina.  Y a la vez he crecido en Madrid, me he educado en España y tengo mucho cariño por la gente con la que me he vinculado siempre. Ese soy yo, una mezcla de dos mundos.

T_ ¿Y le ha costado aceptarlo?
JDB_
Lleva tiempo, te vas adaptando. También depende de cómo tus padres lo hacen. Pero, bueno, sí es verdad que a veces en la adolescencia, en el momento de la autoafirmación de tu propia identidad, es complicado. Hay chavales inmigrantes que esa afirmación la vinculan a sus orígenes inmigrantes: se sienten más ecuatorianos que nunca. Es un proceso. Mira, el otro día leí una pintada que me encantó y que habla por sí sola: “Los inmigrantes son el mar de Madrid”. ¡Preciosa!

 



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