El trabajo de campo sobre la música latinoamericana realizada por el cantautor catalán Daniel Cros es digno de una tesis doctoral.
El cantante catalán Daniel Cros.
Antes de iniciar su búsqueda artística con los sonidos caribeños hizo lo que para un catedrático universitario es habitual: profundizar en su tema de estudio. Para ello, viajó a La Habana donde estudió percusión afrocubana en la escuela Conjunto Folklórico. Además, lo ha complementado con cursos sobre ritmos brasileños en Barcelona y de Jazz y gestión cultural, en los Estados Unidos.
"He tratado de incorporar lo aprendido en mi música, con mucho respeto y tratando de mantener los ritmos originales. No podía llegar y decir: 'Ehhh, qué pasa, soy un catalán y con el ordenador meter cha cha chá o salsa'", explica.
Su actitud refleja la forma en que ha dirigido su carrera artística, iniciada a los 17 años, y que resume en Las vueltas que da la vida, su más reciente disco editado por su propia empresa. La producción no sólo contiene los ritmos con los cuales ha trabajo el son, el jazz, el guaguancó, el bolero o el tango; sino también sus vivencias personales. Las canciones hablan de una niñez marcada por la dictadura franquista, así como la añoranza del amor perdido y la ilusión de las nuevas experiencias amorosas que están por llegar. "Los viajes que he realizado han enriquecido mi música porque tengo formación de pianista. Estos ritmos son de origen africano, de los esclavos llevados al Caribe, y creo que todas las personas llevamos esa música adentro porque al final todos somos de África", dice.
La independencia en el carácter de Daniel Cros generó que, en 2004, fundara su propia productora, Rosazul que es estudio de grabación, agencia de artistas y agencia de comunicación, desde la que defiende su carrera junto con la de otros artistas, produciendo sus discos y conciertos.
* Más información en www.danielcros.com
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