Acaba de arrancar una campaña de autoestima económica que siempre viene bien en épocas de crisis. Bajo el título Esto sólo lo arreglamos entre todos, dividirá a los tertulianos en dos grupos: los que ven el vaso medio lleno y los que no ven ni vaso.
El trasfondo de la propuesta pretende arrancarnos una sonrisa e impregnarnos de una percepción más optimista de la situación y que ayude a impulsar nuestras decisiones de compra en una economía anclada en el inmovilismo.
Pero este mensaje positivista transmite algunas incongruencias: es apoyado por la misma entidad financiera que sin preguntar ha subido las comisiones y cobra hasta por mirar el saldo de mi cuenta. Lo apoya también la empresa que ha presentado beneficios a sus accionistas mientras tiene un plan de ajuste de plantilla en marcha que pone en la calle a muchos trabajadores. Incluso hay alguna que otra que a las pymes, en un abuso de poder, les paga a 120-150 días sin dar opción a negociar. Pero la guinda la ponen los políticos que escenifican sus rituales de declaraciones sin llegar a ningún acuerdo. Parece que no todos entendemos lo mismo con esto de ayudar para salir de la crisis y mientras los dirigentes políticos y empresariales muestren signos incoherentes, los demás permaneceremos escépticos.
Gracias










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