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Su vida ha estado vinculada siempre al mundo de los toros. su padre es un ex matador y siendo niño ya se enfrentó a becerras en las fiestas ecuatorianas. A finales de los noventa ingresó en la Escuela Taurina de Quito y, después, en la de Tauromaquia de Madrid. en septiembre se presentó en las ventas. |
Toumaï_ ¿Qué significó darse a conocer en Las Ventas?
Pablo Santamaría_ Es el sueño de la vida de los toreros. Puede cerrar o abrir puertas. Es un escaparate, todo el mundo del toro está pendiente de lo que pasa en esta plaza.
T_ ¿Es difícil entrar ahí?
PS_ Sí, bastante. He luchado muchísimo en esto y se dio la oportunidad a través del Certamen de Ocho Naciones, en el que participó un representante de cada país taurino. Fui por Ecuador porque soy el novillero más preparado actualmente.
T_ ¿Cómo entró al mundo taurino?
PS_ Mi afición empezó en mi casa. Mi padre fue matador y ahora es banderillero. Desde chico viví en este ambiente, siempre se miraban los toros y se asistía a las fiestas.
T_ ¿Cuándo decidió dedicarse profesionalmente?
PS_ A los 13 años. Era un niño cuando me dio por ponerme delante de una becerra y ver qué se sentía, para saber porqué se hablaba tanto de ese mundo. Y me encantó, para mí ese día fue mágico y decidí dedicarme a esto.
T_ ¿Cuál fue su preparación?
PS_ Primero ingresé a la Escuela Taurina de Quito y al poco tiempo tuve la oportunidad de venir, a los 16 años, a la de Tauromaquia de Madrid. Aquí me formé durante siete años.
T_ ¿Qué tal fue la experiencia en esta ciudad?
PS_ Buena, gracias a unas finales de escuelas representé a Madrid. Esto me permitió poder presentarme en España, Francia y Portugal. Y, desde 2003, trabajo para lograr ser matador.
Gracias











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